Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de abril de 2012

Periodismo Humano: El hambre mata en Salta, Argentina (Por Rebecca Mateos).

Los invito a leer el reciente artículo que surgió del contacto con la perodista española Rebecca Mateos Herraiz, de Periodismo Humano, quien entrevistó a la escritora de este blog, a estudiantes universitarios indígenas y miembros de la comunidad Guaraní Sachapera (Tartagal). El mismo denota las problemáticas de las comunidades, pero también la gran oportunidad que representa la presencia de indígenas en la Universidad.

http://periodismohumano.com/economia/el-hambre-mata-en-argentina.html


El hambre mata en Argentina

En lo que va de año 10 niños han muerto por causas relacionadas con la desnutrición en las comunidades indígenas del noroeste de Argentina, uno de los países mayores exportadores de alimentos del mundo

Pero también, por primera vez en la historia, una generación de la comunidad wichí, la principal en esta región, pisa la Universidad

El hambre azota a las comunidades indígenas del noroeste de Argentina que se enfrentan a un grave problema de desnutrición desde hace ya mucho tiempo, sin que haya existido una respuesta eficaz por parte de las autoridades locales y nacionales del país que logre atajar el problema de raíz. En lo que va de año han muerto al menos 10 niños por causas directas o indirectas relacionadas con la desnutrición, el doble que el año pasado. Los más afectados son los indígenas pertenecientes a la etnia wichí, que en total suman unas 30.000 personas distribuidas en alrededor de 200 comunidades por toda la provincia de Salta.
Para Jonathan Felix, representante de 20 familias Wichís de la comunidad de Ballivián, el problema de la muerte de los niños por desnutrición estaba tapado porque no había gente interesada en sacarlo, pero existe desde hace 20 años. “Acá hay mucha desocupación, ese es el tema, no hay trabajo. Antes la gente se mantenía de otra manera, sacaba alimentos del bosque. Ahora eso no se puede hacer”. Lo impide el simple hecho de que ya no quedan bosques de donde sacar esos alimentos debido la tala indiscriminada de árboles y los desmontes puestos en marcha a finales de los 90 a favor de la plantación de soja y que acabará provocando una terrible deforestación en la zona, a la par que asestará un duro golpe a las comunidades indígenas arrojándolas a la extrema pobreza.

Foto: Ana Soruco

La Ley de Bosques de finales de 2007 que consiguió paralizar la deforestación, llegó demasiado tarde. Según datos de  Greenpeace Argentina, entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en la provincia de Salta fue de 194.389 hectáreas, mientras que entre 2002 y 2006 se duplicó hasta llegar a las 414.934 hectáreas, tan solo unas 90.000 hectáreas menos que la totalidad de la superficie de España.
Un informe técnico elaborado por la Fundación ASOCIANA, Tepeyac y FUNDAPAZ en septiembre de 2008 señala a las autoridades como los culpables de permitir a los agentes privados llevar a cabo los desmontes de manera tan irracional, que posibilitó la reducción de la selva pedemontana de las Yungas y del Chaco salteño, “hasta el límite mismo de la extinción”. Paradójicamente, los campos de cultivo de soja, a favor de los que se deforestó la zona, han convertido a Argentina en uno de los países mayores exportadores de alimentos del mundo en la última década y han aumentado su PIB en un 9,5% en 2010. Mientras tanto, las comunidades indígenas sobreviven como pueden. “Acá hay muy poquita gente que tiene trabajo y los que trabajan en la municipalidad ganan 24 pesos (4 euros) por 6 horas de trabajo diarias. Con ese dinero, si tienen 5 ó 6 chicos ¿qué puede alcanzar? Estamos en una situación muy crítica”. Existen comedores sociales en cada comunidad que reciben por parte del gobierno 11 pesos (1,8 euros) por niño al mes. Esto les alcanza para un máximo de 10 días. Pero Felix tiene claro que la aportación de comida que les da el gobierno –aunque ni tan siquiera eso sea suficiente–, no es la solución. “No hemos tenido el acompañamiento del gobierno local porque ha mantenido gente con bolsones y no se ha preocupado de hacer capacitar a los chicos. Hay chicos que han terminado la primaria y no han podido continuar con sus estudios”.
La desnutrición está estrechamente relacionada con la capacidad de aprendizaje. Según Ana Inés Soruco, experta en nutrición,cada 15 centímetros perdidos de talla a causa de la desnutrición, se ve reducido en 15 puntos el coeficiente intelectual de un niño durante sus 18 primeros meses de vida. “Eso se ve clarísimo en el norte argentino en  el que el rendimiento en la escuela es más bajo y es más difícil llegar a una formación profesional o universitaria. Y si a eso le agregamos que en las escuelas primarias no se respetan los idiomas nativos, es decir, que los chicos llegan a la escuela hablando wichí y la maestra los recibe enseñando contenidos en español y ajenos a su cultura, la dificultad es aún mayor”.

Foto: Ana Soruco
A menor formación, menos opciones de ganarse la vida, más posibilidad de estar en paro, es decir, más pobreza, más hambre y de nuevo, más niños desnutridos. Por eso es por lo que el apoyo a la formación de estos chicos se debe tener en cuenta como una de las soluciones indispensables, si se quiere romper el círculo de extrema pobreza que les envuelve. Cristian García de la comunidad de Sachapera podría estar a un paso de conseguirlo. A sus 18 años estudia el último curso de secundaria y se siente privilegiado por poder hacerlo. En su escuela  se debe ir vestido con uniforme, que no es gratuito y no todas las familias pueden costear, por lo que tan solo 6 ó 7 chicos de esta comunidad indígena de la localidad del Tratagal, pueden cursar la secundaria. “Me da lástima ver a esos chicos que no tienen la oportunidad de estudiar y me da hasta ganas de decir, toma mi ropa y estudia vos. Yo también soy aborigen pero mi mamá se rebusca para que yo pueda seguir estudiando y ellos no pueden, porque sus padres se van a rebuscar como sea, pero solo les alcanza para comer”. El sueño de este chico de etnia guaraní sería poder ir a la universidad a estudiar enfermería o medicina para ayudar a la gente de la comunidad a la que pertenece, y no sabe si lo conseguirá por falta de recursos económicos, tal como sucedió con su hermana Silvana: “No pude seguir más porque no tenía plata para continuar. Me hubiera encantado estudiar para maestra, para enseñar a los aborígenes de acá porque no saben leer, no se saben expresar, no saben escribir”.
Quien sí ha conseguido pisar el aula de una universidad, aunque no con poca dificultad, es el joven wichí Elio Fernández que cursa segundo año de Antropología social en la ciudad de Salta. Elio forma parte de la primera generación de chicos indígenas que han iniciado estudios universitarios.  Va a paso muy lento porque no tiene más remedio que trabajar para costearse el alquiler, la comida y el material necesario para seguir con sus estudios. Pero para Elio la falta de recursos económicos no es la principal dificultad, ya que considera que el choque cultural que supone adaptarse a la vida de la ciudad cuando se procede de una comunidad indígena como la suya, es lo más duro con diferencia.  “El chico que sale de la comunidad indígena en la cual tiene otras costumbres, hábitos y lengua,  llega acá a la ciudad como si fuera otro mundo totalmente diferente a lo que estaba viviendo. Eso resulta un impacto a la hora de llevar adelante su vida.  Conocí a muchos amigos que directamente abandonaron los estudios  y se volvieron a sus comunidades a dedicarse a otra cosa, por ejemplo, a trabajar en la finca y hacer trabajos sencillos, no más. Echaban de menos a sus familias y pensaban que no merecía la pena seguir haciéndose mal”.
La fuerza  que a Elio le hace seguir adelante es el sentimiento de impotencia de ver las injusticias que se cometen con las comunidades indígenas de las que procede. Tiene muy claro que capacitándose va a ser la mejor manera de  ayudarles en la defensa de sus derechos. “Para mí sería un honor trabajar para que a los indígenas se les dé una oportunidad, para que sean respetados, para que se les reconozca su lengua y su cultura, porque hasta ahora esto no se les reconoce oficialmente. Eso a mí como indígena me duele, entonces pienso el día de mañana cuando me reciba voy a trabajar para que al menos eso se pueda reconocer.  Que la gente se dé cuenta de que existimos, que nos respeten y hacer valer nuestros derechos”.
En sus días libres Elio se reúne junto con otros chicos indígenas universitarios y viajan a las comunidades para llevarles alimentos, ropa y para saber cuál son las auténticas necesidades de su día a día. “Un gobernador de acá que nunca durmió en un lugar que hace frío, que nunca sufrió hambre, que siempre fue bien atendido en un hospital o que su hijo no murió en una comunidad entonces, ¿cómo pretende gobernar sin nunca vio esa situación? Le falta el conocimiento real que existe en cada lugar”.
Esta nueva generación de indígenas universitarios viene pisando fuerte, ya que son conscientes de que en ellos está la clave de conseguir evitar que las voces de sus pueblos, tantas veces ignoradas, caigan en el más remoto de los olvidos.

domingo, 31 de julio de 2011

Muestra Fotográfica "Originarios"


Queremos invitarlos a la Muestra "Originarios", a realizarse en la Casa de La Cultura (Calle Caseros 460), desde el 1º al 13 de Agosto de 2011. En la misma se expondrán para la venta fotografías hechas por los niños Wichí de la Misión La Horqueta. Lo recaudado será a beneficio de la comunidad.

¿Cómo surge este Proyecto?

En el anterior viaje solidario a la Comunidad Wichi de La Horqueta (Hickmann), se acercaron a nuestras travesías los integrantes de la Fundación Cloudhead (Cabeza en las nubes): Noah Ed Lablum y Leigh Shulman, quienes junto a uno de nuestros viajeros, el fotógrafo Maximiliano Mura iniciaron talleres de fotografía con los niños de la comunidad, quienes durante 4 semanas tomaron fotografías de su vida cotidiana con cámaras digitales donadas por personas de todo el continente. Este nuevo proyecto se ha denominado "Wichi/H2O". 

¿Cuál es la finalidad del Proyecto Wichi/H2O?

La finalidad de este trabajo, en las comunidades, es contribuir a la reducción de la brecha en el acceso a tecnología, y participar del desarrollo artístico de los niños Wichí.
A nivel social, buscamos posicionar la cultura Wichí en la ciudad, y como parte esencial de la identidad Salteña.
Finalmente, con la venta de las fotografías se pretende contribuir a que las comunidades accedan a derechos tan básicos como el agua potable y los alimentos.


Autor: Maximiliano Mura



¿Cómo participar? 

  • Visitando la muestra, que se inagura el Lunes 1º de Agosto de 2011 a las 19 horas, en la Salta Mecano de la Casa de la Cultura (Calle Caseros 460 - Salta). 
Horario de visita de la muestra: 
1 al 13 de Agosto
Lunes a Sábado desde las 7.00 hasta las 22.00 horas. 
Domingos  de 7.00 a 13.00 y de 17.00 a 22.00 horas. 

  • Comprando una fotografía, a beneficio de la comunidad Wichí. 


  • Acercando donaciones de alimentos no perecederos, útiles escolares, ropa y zapatillas para todas las edades, en buen estado

Las comunidades Wichí te invitan al asombro,
y te esperan.



Ana Soruco y Maximiliano Mura
Salta, 31 de Julio de 2011




martes, 15 de marzo de 2011

Ya son 14 niños originarios los fallecidos por Desnutrición, y omisión de sus derechos más fundamentales en el Norte de Argentina

[Salta, 15 de Marzo de 2011] En lo que va del año lamentamos, denunciamos, y repudiamos la muerte por insuficiencia alimentaria, de agua potable, desnutrición y abandono de niños de nuestros pueblos originarios en el Norte Argentino, específicamente en la provincia de Salta. A los casos relatados en el artículo anterior, podemos agregar información sobre el caso de Eliseo Teófilo Martínez, de un año y seis meses, quien vivía en una comunidad Wichí de la localidad de Embarcación, 270 kilómetros al norte de la capital salteña. Su padre trasladó a Eliseo y a su mamá por 3 kilómetros de barro en una bicicleta para llevarlo al Hospital de Orán. Su madre asintió que “Eliseo siempre tenía problemas de desnutrición”. Falleció el 5 de Febrero.


LOS CASOS


-         [28 de Enero] Julián Darío Pérez, 1 año y medio. Localidad de Morillos (Wichí).

-         [3 de Febrero] Leandro Arias, 1 año y 8 meses. Comunidad Sachapera (Guaraní-Wichí).

-         [4 de Febrero] Rocío Soruco, 3 años de edad. Hija del cacique de la comunidad Kilómetro 6 (Wichí).

-         [4 de Febrero] Yanina Belinda Díaz, 1 año y medio de edad. Localidad de Morillos (Wichí).

-         [5 de Febrero] Marlen Ubaldina Arias, bebé de 6 meses. Comunidad Lapacho II, Tartagal.

-         [5 de Febrero] Eliseo Teófilo Martínez, 1 año y medio. Embaracación (Wichí). 

-         [8 de Febrero] Marcos Torres, 1 año y medio de edad. Comunidad Sachapera (Guaraní-Wichí)..

-         [9 de Febrero] Santiago Natanael Torres, 1 año. Comunidad Sachapera I (Toba Chulupí).

-         [9 de Febrero] Gisell Cristina Pino, 2 años. Localidad de Morillos (Wichí).

-         [12 de Febrero] Gerardo Banegas, 1 año y 10 meses. Comunidad “Pluma de Pato” en la zona de Dragones (Wichí).

-         [20 de Febrero] Efraín Ibáñez, 5 meses de edad. Comunidad Mora Nueva, de Bolivia, derivado desde la comunidad Misión San Luis en Santa Victoria Este (Wichí).

-         [2 de Marzo] Muere una niña Wichí de la Comunidad “Pérez” (General Mosconi). Tenía 1 año y 3 meses. 

-        [4 de Marzo] Erika Betzabé Torres. Niña wichí que murió a la edad de 1 año y 10 meses de edad. Pertenecía a la Misión “Pablo Sarmiento” y falleció en el Hospital de Tartagal, por desnutrición grave y septicemia.

-       [8 de Marzo] Muere otra niña originaria de Tonono, a los 15 meses de edad.




El 12 de Febrero se agregó la muerte de Gerardo Banegas, de 1 año y 10 meses de edad, quien pertenecía a la comunidad Wichí “Pluma de Pato” en la zona de Dragones. Murió por desnutrición y diarrea.
Días después, el 17 de Febrero, conocí a Guillermina Flores y Abel Ibáñez, originarios Wichí, en la vereda del Hospital Materno Infantil de Salta.  Nos presentamos y conversamos. Me contaron que estaban en Salta porque el hijo de ella estaba internado de gravedad: Efraín Ibáñez tenía 5 meses de edad, estaba desnutrido desde el nacimiento y tenía complicaciones pulmonares. En tan tremenda circunstancia, Guillermina y Abel permanecieron durante 10 días durmiendo en el piso del hospital, sin abrigo alguno, puesto que fueron trasladados de emergencia en el avión sanitario provincial, sin tener tiempo para recoger los objetos necesarios para estar fuera de casa (ropa, alimentos, documentos, elementos de higiene o el dinero, por escaso, que pudieran traer). Junto a Alejandro Ahuerma, artista salteño reconocido por su comprometido trabajo como periodista social y acercamos nuestras colaboraciones, para suplir al menos esas necesidades; y llevamos esta historia a la radio y a los medios gráficos.

Foto: Guillermina y Abel en la vereda del Hospital

Autor: Alejandro Ahuerma

Inconcebible. El lunes 21 de Febrero, aniversario de mi natalicio, me acerqué a visitarlos y los encontré recostados en la vereda del Hospital. El domingo, Efraín había fallecido, y sus familiares ya no podían permanecer en los pasillos del hospital. En la primer noche de su duelo, durmieron en la vereda fría de la morgue del Hospital Materno Infantil. Doloroso. ¡Inconcebible!. Encontré a Guillermina llorando, me abrazó. Gracias a las gestiones de Pedro Lozano y Emilio Torres, dos Wichí de la Comunidad “Cañaveral”  (quienes aún sin conocer a los Ibáñez, se solidarizaron con ellos) la Morgue aceleró la entrega del cuerpito de Efraín para que los padres puedan partir en la camioneta de la morgue de regreso a su tierra. Los acompañé hasta ese momento… el inicio de un regreso a esa tierra, que es suya, aunque montañas de papeles digan lo contrario. A esa tierra que durante más de 1200 años les dio alimento, sustento, cobijo, frutos, animales, peces y alimentos… y que hoy es un gigantesco campo de soja, para beneficio de pocos.
Alejandro Ahuerma, recordó en su artículo la promesa incumplida del gobierno provincial, de utilizar el viejo nosocomio materno infantil para alojar a las familias que viajan desde el interior de Salta para el tratamiento médico de sus niños. 
Días antes, en entrevista con Diego Long destaqué, como profesional de la salud, la responsabilidad del estado en contemplar el multiculturalismo en el ámbito de la salud, y aludí a las experiencias de Venezuela, México y Chile. Los trasandinos instalaron en el Sur mapuche “hospitales interculturales donde las machis, las curadoras mapuches que tienen un espacio en los hospitales, trabajan en forma mancomunada con los agentes de salud clásicos”. Mismos sistemas multiculturales de salud que consideran los derechos de los pueblos originarios, partiendo desde un hecho tan básico como un lugar propicio para la estadía de los padres que se trasladan desde tan lejos para el tratamiento médico de sus hijos.
Pasado febrero, se sumaron las muertes de 3 niños originarios. El 2 de Marzo, murió en Tartagal una niña wichí de la Comunidad "Pérez". Tenía 1 año y 3 meses y la causa de muerte se inscribió como “Deshidratación”. Conocemos, y muchos profesionales han explicado, que son los niños malnutridos los que no resisten una diarrea. Su familia no tenía siquiera agua potable. Previa a su internación en Tartagal, la niña había sido internada y dada de alta en el Hospital de Mosconi, desde donde fue reinternada y derivada. El director del hospital de Mosconi destacó que los padres “no tienen recursos y quieren permanecer con todo el grupo familiar junto al paciente y acá no tenemos esa posibilidad”.
El siguiente Viernes 4 de Marzo falleció Erika Betzabé Torres, de la comunidad “Misión Pablo Sarmiento”. Tenía 1 año y 10 meses de edad, y murió por septicemia con antecedentes de desnutrición grave. 
La más reciente muerte se produjo el 8 de Marzo, cuando una niña de 15 meses de edad, originaria en el Chaco Salteño fue trasladada de urgencia hacia el hospital materno infantil, luego de pasar 12 horas internada en Tartagal, pero sin resistir los abates de la desnutrición, de la pobreza, de la faltas de políticas específicas que los protejan a través del trabajo digno, la soberanía alimentaria, la educación intercultural, la salud intercultural y el aseguramiento de todos sus derechos.

 _________________OPINIÓN_________________
La desnutrición infantil es el resultado de la vulneración y omisión de los derechos indígenas al territorio y a la cultura, los derechos humanos al alcance del máximo nivel posible de salud, a la alimentación digna y de calidad, y ante todo, del derecho a la vida. Y aún, mucho antes de que se produzca la muerte de un niño, toda vez que un niño no tiene acceso al alimento que necesita en cada momento, ni goza de vivir en un ambiente que le permite el pleno aprovechamiento fisiológico, emocional y social de esos alimentos, se incurre en una tremenda omisión de sus derechos más básicos.
Ya lo dijo Eduardo Paliza, miembro del pueblo Wichí, dirigente de la Unión de Trabajadores Desocupados de Campamento Vespucio: “Si nosotros tuviéramos todas las tierras, el río, el pescado, las frutas, las plantas, no se le pide a nadie nada. ¿Cómo va a hacer una madre con sus hijos, si no le puede dar la fruta, ni el pescado? Acá en el norte hay mucha riqueza en la tierra, ¿pero cómo llegar si está todo alambrado y no podés pasar porque te meten tiro o te mandan a la policía?” y agregó que al este del departamento San Martín las sojeras fumigan con glifosato a los pueblos originarios, envenenando a las personas, a los ríos, a la tierra y matando a los animales.

ANA INES SORUCO
DNI 27.110.424
Nutricionista


Fuentes consultadas:

Artículo "LA ISLA DE LOS WICHI" por Diego Long (Diario Miradas al Sur)

[13 de Febrero de 2011] El siguiente es el artículo escrito por el periodista Diego Long, del diario "Miradas al Sur":

La muerte de siete niños de las comunidades echadas de sus tierras en Salta recuerda el drama de los que no son tratados como hermanos En apenas doce días, siete nenitos de entre seis meses y tres años murieron en el departamento de General San Martín, al norte de la provincia de Salta. Todos pertenecían a la etnia wichí y todos fallecieron a causa del estado de desnutrición en que se encontraban. En su mayoría, la diarrea estival fue la encargada de asestar el tiro de gracia.
Marianito Moreno se recuperó físicamente de una desnutrición aguda, pero arrastra secuelas neurológicas.
Marianito Moreno se recuperó físicamente de una desnutrición aguda, pero arrastra secuelas neurológicas.
“La otra vez fuimos noticia porque cortamos la ruta, por los pozos petroleros, pero ¿quién se va a acercar ahora por los niños que mueren de hambre, hermano? El niño no habla, no te puede decir tengo hambre, y son sólo los papás los que los están mirando y los tienen en los brazos hasta que se mueren”, interpela a Miradas al Sur, Eduardo Paliza, integrante de la comunidad wichí. Por eso, esta vez, la sorpresa fue que el tema se instaló en los medios. Porque, el año pasado, a esta altura, la cifra de niños fallecidos duplicaba a la de este 2011, y la del anterior fue aún mayor, y la del anterior, más. Así y todo, semejante espanto no mereció la escena mediática de aquellos años no electorales.
De todos modos, las explicaciones periodísticas aportaron más confusión que otra cosa. “La radio y la tele, que están acá a la vuelta nomás, dicen que ‘es un problema cultural’. Mentira. ‘Es un problema indígena’”, se queja Paliza. “Cortan el hilo por lo más delgado. Si nosotros tuviéramos todas las tierras, el río, el pescado, las frutas, las plantas, no se le pide a nadie nada. Cómo va a hacer una madre con sus hijos, si no le puede dar la fruta, ni el pescado? Acá en el norte hay mucha riqueza en la tierra, ¿pero cómo llegar si está todo alambrado y no podés pasar porque te meten tiro o te mandan a la policía?
Paliza empieza a desentramar una parte del problema. Quizá la fundamental. Al menos para las comunidades, porque todos los caciques repiten que el problema es el desempleo, y que ello está directamente ligado con la expulsión de los pobladores originarios, la ocupación de sus tierras y la instalación de industrias que generan muy poco empleo.
“El departamento de San Martín empieza en Embarcación y termina en Bolivia –cuenta el ciudadano argentino y wichí–. Son cien kilómetros de ruta. Al este están las sojeras, todos los días los aviones están tirando cagada y veneno, matando a los pueblos indígenas todos los días. Al oeste, están las petroleras, que envenenan todo, los ríos, la tierra, y matan a los animales, y eso nadie lo dice. Estamos a 2 mil kilómetros, pero la amiga Presidenta tiene que conocer la verdad”, remata.
Octorina Zamora también es salteña, es wichí y le apunta a la usurpación: “Los pobres, los indígenas, no tenemos acceso al trabajo digno, no podemos contar con los medios económicos para dar de comer a nuestros hijos. Les dan prioridad a la soja y nos despojan de nuestro territorio, de nuestro hábitat. Uno de los mayores culpables de todo esto es el tema de los despojos, el desmonte, hay muchos pueblos acorralados por vastos territorios de gente que ni siquiera son del lugar,. Hay muchos patrones que nosotros ni conocemos”.
Octorina agrega que las 17 comunidades indígenas (wichí, guaraní y quom) que viven en Embarcación y se quedaron sin territorios, también sufren inundaciones cada vez que llueve. “Encima, Embarcación está en una zona de transición entre las sierras de yungas y el Chaco salteño árido, el único pulmón ecológico que tenemos”. La Dirección de Recursos Hídricos provincial publicó un informe que “dice que el pueblo de Embarcación está en riesgo de sufrir un alud por los desmontes”. Octorina estuvo en agosto de 2009 en Buenos Aires, junto a otros veinte wichís, pidiendo a la Corte Suprema que detenga los desmontes. La Corte ya estaba al tanto: seis meses antes siete caciques wichís habían participado de la audiencia pública, junto a los gobiernos provincial y nacional, que el máximo Tribunal había ordenado al hacer lugar al amparo que detuvo por un tiempo talas y desmontes en San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria.
Mente, cola y corazón cerrados. En el mismo sitio donde los bebés se mueren de hambre están los campos de Alfredo Olmedo. En poco tiempo acumuló unas 160 mil hectáreas. Según fuentes provinciales, “andando mal, le da un rinde de 440 millones de pesos por año”. Alfredo Olmedo hijo, hoy diputado, declaró: “Soy orgulloso de ser del campo y pertenecer a una cultura del trabajo”. Pero los salteños aseguran que “no se le conoce sudor, nunca trabajó”. Las únicas actividades en que se lo vio antes del Congreso y de Cocodrilo fueron las carreras de motocross y motos de agua. El diputado corría en aguas más limpias que las que las comunidades traen de lejos, almacenan por días en tachos precarios y causan la diarrea. La diarrea estival, habitual en esta época, altera la absorción intestinal, lo que produce la pérdida de agua, minerales y nutrientes. En los niños pequeños, provoca rápida deshidratación. Si no se trata a tiempo acarrea consecuencias graves, como la muerte.
El aspecto cultural del problema también es complejo. Por un lado, los miembros de las comunidades wichís dan cuenta de la discriminación que sienten en las instituciones hospitalarias. Por otro lado, o no tanto, las autoridades deben lidiar con la reticencia de los aborígenes a la medicina occidental. Para colmo, el exitoso plan nacional de agentes sanitarios y de descentralización de la atención médica tiene sus vacilaciones allí. “La atención primaria de la salud es la llegada de los agentes sanitarios al territorio, muchos de la propia comunidad”, describe Susana Canela, especialista en políticas públicas. “Teníamos el centro de salud, enfermera, los médicos iban al lugar, pero la provincia ahora está teniendo un déficit de médicos en la parte pública”, explica. El sueldo de un agente de la medicina en territorio es pagado cerca de $7000.
El gobernador Juan Manuel Urtubey puso en marcha un plan de emergencia con la intención de detener la seguidilla de muertes. Y al frente del plan la puso a Canela. Urtubey plantea que “si las actividades que venimos haciendo no son suficientes, hay que buscar estrategias nuevas e integrales. Si detectamos desnutridos, nos apoya muchísimo el Ministerio de Desarrollo Humano, que tiene todos los planes alimentarios con dietas especiales. Vamos a tener once nutricionistas repartidos por las comunidades, así que vamos a trabajar fuerte en este tema”, se ilusiona Canela, y suma que serán diez grupos de especialistas, universitarios e indígenas que trabajarán “comunidad por comunidad. Unas cuarenta personas se incluirían para trabajar en todo el territorio, desde Pichanal hasta Pocitos”.
Canela sabe que “la problemática que se vive no tiene que ver solamente con un problema de acceso a los alimentos, sino con un proceso educativo, con el acceso a la salud, con condiciones dignas de vida. Todo eso hace que una persona y una familia pueda cambiar su situación de vulnerabilidad y superar problemáticas tan específicas como esta”, asegura.
La Asignación Universal por Hijo llega también a estos parajes a los que no llega ni el agua. Algunos wichís lo perciben, pero otros no tienen la posibilidad porque no tienen ni documentos. La nutricionista Ana Inés Soruco Wynne es jujeña, pero trabaja con las comunidades de Salta. Hace hincapié en el error de no contemplar el multiculturalismo en el ámbito de la salud y alude a las experiencias de Venezuela, México y Chile. Los trasandinos instalaron en el Sur mapuche “hospitales interculturales donde las machis, las curadoras mapuches que tienen un espacio en los hospitales, trabajan en forma mancomunada con los agentes de salud clásicos”.
El drama no puede quedar oculto detrás de la multiplicidad de factores que inciden en la problemática, todos los años mueren niños, que parecen ajenos como si fueran de una isla.
Fuente: sur.elargentino.com

miércoles, 9 de febrero de 2011

Violación de derechos a la alimentación, la salud y la vida en el Noroeste Argentino: 7 niños Wichí muertos por desnutrición en doce días

[Salta, 9 de Febrero de 2011] En los últimos 12 días murieron por insuficiencia alimentaria, de agua potable, desnutrición y abandono del estado, 7 niños de la etnia indígena “Wichí” en la provincia de Salta, Noroeste Argentino.

Julián Pérez nació en uno de los departamentos más pobres de Argentina, Rivadavia Banda Norte, específicamente en Morillos. A sus 18 meses de edad, su cuerpo no resistió a la continua falta de alimento y a la precariedad sanitaria del lugar donde le tocó nacer. Falleció por un Shock Séptico por Desnutrición Grave el pasado Viernes 28 de Enero.

Esa misma semana, otro niño Wichí moría en Sachapera, comunidad que sumó en cuestión de días el duelo por el segundo de sus niños muerto por Desnutrición Infantil: Leandro Arias, de 1 año y 8 meses, quien falleció el Jueves 3 de Febrero. Una de sus hermanitas continúa hoy internada por la misma causa. Su padre, argentino y ciudadano de un país que es potencia alimentaria para el mundo, explicó: “Cuando volví del monte a casa mis hijos me pedían comida, pero yo no tenía. Aquí hay días que comemos y otros que no. El sábado, cuando murió Leandro, no habíamos comido nada". Esta es la entrevista a su padre, en la que se observa la vulneración de su derecho al agua y a la alimentación:

Consecuencia de siglos de historia de discriminación, de ocultamiento, de omisión y de vulneración de los derechos más elementales de nuestros pueblos originarios argentinos, la desnutrición no dió tregua para apaciguar el dolor y la impotencia de las comunidades y de quienes trabajamos por su dignidad y sus derechos. Al día siguiente, el viernes 4 de Febrero morían otras dos pequeñas Wichí. Rocío Soruco tenía 3 años de edad y era miembro de la comunidad Kilómetro 6. Sus padres la llevaron al hospital en 5 oportunidades, y cada vez, los enviaron de regreso a su hogar. Rocío estaba desnutrida, y murió por una de sus complicaciones más frecuentes: diarrea.

Esta es una entrevista a su padre, el cacique Esteban Soruco, quien cuestiona en forma directa al gobierno y al insuficiente acceso a la atención de la salud:

El Viernes 4 de Febrero, fallecía también por Desnutrición Grave, Yanina Belinda Díaz, de 1 año y 6 meses de edad. Era de Misión El Chañar, Morillo (Departamento Rivadavia Banda Norte). Feliciana Díaz, su madre, relató que “la tuvieron internada una semana y no le hicieron nada y cuando ya se estaba muriendo decidieron llevarla a Orán, por eso no la pudieron salvar… no se para qué la tuvieron tantos días aquí, si la hubieran trasladado a Orán apenas se enfermó mi hija se hubiera salvado”. El cacique de su comunidad, Miguel Arias reclama que “la ayuda alimentaria que recibimos no es suficiente porque en la mayoría de los casos las familias tienen muchos hijos… nos dan un kilo de leche y eso apenas le alcanza para una semana… las enfermeras nos tratan mal y por eso muchas veces la gente prefiere no ir al hospital porque se siente humillada”. En esa misma comunidad, continúan expectantes por la vida de tres niños más. Patricia Alejandra Girón, quien se encuentra gravemente comprometida por la desnutrición, internada en el Hospital de Orán; y otros dos niños trasladados al Hospital de Embarcación el sábado 5 de Febrero por igual causa.

Ese mismo sábado, murió la sexta niña Wichí de la semana. Era Marlen Ubaldina Arias, de 6 meses de edad, quien falleció en los brazos de su madre y su abuela mientras la trasladaban en grave estado hacia el hospital. La abuela asegura que “No sabemos si es por desnutrición, pero el viernes la llevamos al hospital. La médica nos dijo que era una chiquita en riesgo”. La niña estaba en riesgo nutricional, por lo que recibía una ayuda mensual de 1 kilogramo de leche en polvo. Se certificó su defunción por “paro cardío respiratorio”, aunque aparecen dudas sobre su verdadera causa (Comunidad Lapacho II, Tartagal). Esta es una entrevista a su madre y su abuela:

El séptimo deceso de un niños indígena en el norte salteño se produjo anoche, a las 21:00 horas del 8 de Febrero de 2011. Marcos Torres tenía una año y vivía en Sachapera. Murió por desnutrición, y diarrea, en el Hospital de Tartagal.

En reacción a estas trágicas semanas, desde el sector Salud, se enviaron enfermeros y agentes sanitarios para localizar e internar a otros niños desnutridos, y múltiples agentes de salud denunciaron el grave estado socio-económico y sanitario de las comunidades como la causa principal de la desnutrición.

Aunque, el gobernador de la provincia (en plena campaña política), señaló que "no se trata de un problema sanitario... lo que ocurrió tiene que ver con la forma de vida de esas comunidades. Tenemos comunidades de diversas etnias, hay algunas que son más complicadas, como los Wichis, porque hay cuestiones culturales que hacen difícil abordar una problemática de este estilo adentro de la casa... Aún teniendo infraestructura sanitaria no quieren asistir a los hospitales por una cuestión cultural”. También el vicegobernador, Andrés Zottos, responsabilizó a los “hermanos aborígenes por destinar el dinero que perciben en subsidios a otras prioridades menos urgentes que la alimentación”.

Los dirigentes Wichí rechazaron esas declaraciones e invitaron a los funcionarios “a vivir con nosotros para ver si piensan de la misma forma”. Declararon que el hambre se recrudeció con el cierre de los colegios y sus comedores durante el verano; y por el aumento del precio de los alimentos. Aseguran que esta vez, no van a parar hasta ver soluciones.

Ana Soruco, quien escribe este blog, y trabaja por la Nutrición, el derecho a la alimentación y en pos de la soberanía alimentaria de los pueblos originarios, invita a todos los interesados a colaborar con donaciones de alimentos no perecederos para las comunidades nombradas en este relato, como con medios de transporte para el traslado de las donaciones, y a sumarse a las acciones ciudadanas que pueden ser parte de la estrategia para combatir este feroz problema de la desnutrición infantil en las comunidades originarias del noroeste argentino.

Interesados comunicarse a este blog o por correo electrónico a jujenita@gmail.com

Los invitamos a sumarse como seguidores para recibir noticias sobre esta temática.

Más información en:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/muerte/ninos/desnutricion/indigna/sociedad/argentina/elpepiint/20110205elpepiint_14/Tes

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-161520-2011-02-01.html

http://www.diarioc.com.ar/policiales/Dudas_en_torno_de_la_muerte_de_una_beba_aborigen_en_Tartagal/152388

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-161681-2011-02-03.html

http://www.eltribuno.info/salta/diario/hoy/salta/los-aborigenes-se-quejan-por-la-atencion-hospitalaria

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/preocupa-salta-muerte-cinco-ninos-desnutricion

http://noticias.iruya.com/politica/gobierno/1610-avion-privado-familia-urtubey.html

http://elintransigente.com/notas/2011/2/3/urtubey-la-desnutricion-drama-latente-salta-69523.asp

lunes, 19 de julio de 2010

Afroargentinos: parte de nuestra historia e independencia de Argentina, Chile y Perú

Ahora que vivo cerca de ellos, quise saber sobre su historia en mis pagos, y encontré el Manual de los Afrodescendientes en las Américas y el Caribe (UNICEF - Organizaciones Mundo Afro - Centro de Estudios e Investigaciones Afro, 2006) que cuenta, entre otras cosas que:

Durante el gobierno de Rosas hubo una importante presencia de la comunidad negra en Buenos Aires, alcanzando un 30% de la población total. En el noroeste argentino, en la zona de Tucumán el 42% de la población era negra; en Santiago del Estero 54%; Catamarca 52%; Salta 46%; Córdoba 44%; Jujuy 13%.

A lo largo del siglo XIX se produjo un decrecimiento sostenido de los afrodescendientes, que se atribuye a la exterminación por distintas guerras, en las que su participación era compulsiva por la "LEY DE RESCATE DE LOS ESCLAVIZADOS", o por la promesa de la libertad luego de cinco años de servicio militar. Su incorporación fue paulatina en tropas, siempre ocupando los puestos más peligrosos en el campo de batalla:
  • En 1801 se reglamentaron formaciones milicianas de negros esclavizados a las que se denominó Compañías de Granaderos de Pardos y Morenos. Cuando en 1806 se produce la primera invasión inglesa a Buenos Aires, fueron los esclavizados los que asumieron los mayores riesgos en la defensa de la ciudad.

  • José de San Martín desarrolló una serie de campañas decisivas para la independencia de Argentina, Chile y Perú que fueron desarrolladas con la participación del Regimiento de Granaderos a caballo, compuesto de 1,200 hombres de los cuales 800 eran negros libertos , es decir, esclavos rescatados por el Estado para el servicio de las armas. La muerte masiva de afrodescendientes reclutados para el Ejército de Los Andes fue un hecho reiterado durante la campaña de Chile, Perú y Ecuador. Entre 1816 y 1823, de los 2500 soldados afrodescendientes que iniciaron el cruce de Los Andes, fueron repatriados con vida 143.

  • Entre 1825 y 1828 los afrodescendientes integraron filas en la guerra contra Brasil, y posteriormente participaron en las guerras civiles entre unitarios y federales. El Brigadier General y Gobernador de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas convocó afrodescendientes para formar el Batallón Provincial y el Batallón Restaurador. Con el fin de la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1865-1870) pareció concluir el calvario del hombre negro en las fuerzas armadas. Pasada la gesta de la campaña libertadora, se continuó con la costumbre de complementar regimientos de blancos con regimientos de negros, aunque siempre separados.

Las corrientes migratorias de fines del siglo XIX propiciadas por la Constitución y estimuladas por el Estado, fueron selectivas en su origen europeo. El Estado asumió como misión la idea del blanqueamiento de la población como requisito para el desarrollo y el progreso del territorio. Los ideólogos Bartolomé Mitre y Julio A. Roca, restringieron la inmigración africana y asiática, e instalaron en el imaginario la negación de la propia realidad negra dentro del país. Los tipos sociales indígena y afrodescendiente se convirtieron así en el prototipo de “gauchos” y/o “criollos”.

Los nuevos migrantes desplazaron a los afrodescendientes, quienes fueron replegándose hacia áreas alejadas de los grandes centros urbanos, olvidados por el Estado-Nación que habían contribuido a formar. En esta misma coyuntura, en los documentos oficiales la gama de la población anteriormente denominada negra, parda, morena, "de color", pasó a determinarse como "trigueña", designación esta que puede aplicarse a diferentes grupos étnicos o a ninguno.

El período que va de 1838 a 1887 es crucial en el proceso que ha sido designado por algunos historiadores como de "desaparición artificial", ya que para fines de 1887 el porcentaje oficial de negros era de 1,8%. A partir de ese período los censos nacionales argentinos no incluyen información desagregada por raza/etnia que considere a afroargentinos.

Las contribuciones lingüística y culturales de los esLista numeradaclavizados en la Argentina son insoslayables. A pesar de tanta adversidad, los africanos dieron origen a formas artísticas populares como la payada, el tango, la milonga y la chacarera . Aportaron infinidad de palabras al lunfardo (bombo, batuque, conga, candombe, malambo, mandinga, mucama). Hicieron contribuciones al teatro, la música, el circo, y a las artes culinarias con la incorporación de las achuras y el mondongo a la alimentación, la mazamorra y el locro.

Una parte de nuestra historia que merece ser recordada: la participación de quienes sufrieran la diáspora africana para ser traídos a nuestro continente como esclavos, y que en busca de su libertad, aportaron a la nuestra.

sábado, 17 de julio de 2010

La Argentina Excepcional: comunidades indígenas del Norte Argentino

Una caracterización socio-sanitaria y aproximación al Desarrollo Humano en Comunidades Kolla, Wichí y Guaraní del Noroeste Argentino


Soruco, Ana Inés

El 14 de Junio de 2010, la organización humanitaria CONIN (Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil) alertó sobre la muerte de dos bebés indígenas y un adolescente de 15 años, con ocho kilos de peso y un metro altura, en la provincia de Salta; y el incremento de muertes por desnutrición en las últimas semanas en el norte de Argentina. El Dr. Albino calificó de "ridículo" que Argentina produzca y exporte alimentos para "400 millones de personas" pero no pueda garantizar la nutrición de toda su población.

(Agencia de Noticias EFE, Visión Federal. 14 de junio de 2010).

“Muchos gobiernos que han pasado quieren entregar la tierra, pero no es como pedimos. Nos quiere entregar un lotecito donde yo vivo, pero nada más. Y si aceptamos esto, entonces morimos. ¿Adónde están los animales que había?. Antes todo era campo. Si no hay pescado, entonces tiene que llorar el chico hasta el otro día. Llorando. ¿De qué llora? De hambre. Nosotros estamos reclamando nuestra comida, que es la fruta del campo. Ahora los mejores algarrobales están alambrando, y nos dejan los peladares donde no hay fruta, para que ahí busquemos qué comer”.

Cacique Wichí Francisco Pérez ante la Corte Internamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. Noviembre de 2002.

En el presente escrito se presenta información social, económica y sanitaria de las comunidades indígenas objeto del proyecto, así como una aproximación al Índice de Desarrollo Humano estimado por etnia en función de datos locales, a fin de mostrar que sus realidades constituyen excepciones de la realidad nacional.

Introducción

El Noroeste Argentino (NOA) comparte con la región fronteriza de Bolivia una misma cultura e historia económica, por lo que su realidad socio-sanitaria coincide más con Bolivia que con el estado central (1). Esta relación tiene raíces precolombinas. El NOA era parte de la región sur del Imperio Inca: el Kollasuyo; y aún luego de la conquista, Jujuy y Salta formaban parte de una misma región junto a Bolivia y Perú: el Virreinato del Río de la Plata.

Luego de la independencia, entre 1850 y 1920, Argentina desarrolló un proyecto de modernización agrícola-ganadera en el litoral atlántico con incorporación de migración europea; proceso del cual el NOA, y particularmente los indígenas, quedaron activamente excluidos (1). Sistemáticamente se llevaron a cabo ofensivas militares contra los aborígenes de la Patagonia, el Gran Chaco y el Noroeste; las que junto a las condiciones infrahumanas de trabajo en ingenios y de la vida en las reducciones; y a las epidemias, explican el bajo porcentaje de población indígena en Argentina.

Los sobrevivientes fueron subordinados desde el punto de vista socio-cultural, político y económico; y geográficamente desplazados hacia las zonas más inhóspitas de la frontera (2). En este sentido, resulta elocuente el Mapa 1 de la distribución de las comunidades Kolla, Guaraní y Wichí.

Mapa 1. Distribución geográfica de las comunidades Kolla, Guaraní y Wichí en Argentina

En este marco de exclusión, se constata la ausencia de datos demográficos y sanitarios fehacientes y actualizados respecto de dicha población.

A. Las Comunidades Kolla

Se emplazan en la parte occidental del noroeste argentino (NOA), particularmente en tres zonas: la Puna cuya altitud supera los 4000 m.s.n.m., de clima árido andino, caracterizada por la sequedad, el frío y fuertes vientos; a distancias que alcanzan los 1750 km desde la Capital del país; la Quebrada de Humahuaca con altitudes entre 600 y 2000 m.s.n.m.; y los Valles Andinos de Altura; a más de 1700 km de la Capital Federal (3).

Culturalmente se caracterizan por un marcado sincretismo con zonas andinas de Bolivia y Perú (4), con quienes tienen un intenso intercambio, desde tiempos anteriores al establecimiento de la actual frontera.

A.1. Organización económica y social

Durante el auge de la explotación minera de plata centrada en Potosí, el NOA tuvo intensa actividad comercial y de transporte. Pero a finales del siglo XIX la caída de la minería puso a la región en una situación marginal entre dos polos de poder: La Paz y Buenos Aires. (5).

Actualmente, en la Puna predomina la cría de ganado menor y camélidos con los subproductos de lana de llama y artesanías; agricultura de papas andinas y en menor medida de hortalizas, dada la baja disponibilidad de agua y la rigurosidad del clima. En general, se organizan como pequeños productores familiares que combinan la economía de subsistencia con otros ingresos cuya obtención implica migraciones estacionales o permanentes a centros urbanos por parte de algunos miembros de la familia. Los hombres parten hacia explotaciones mineras, cosecha azucarera o algodonera; y las mujeres hacia trabajos domésticos en las ciudades. El trabajo en el ámbito municipal se vió incrementado desde el 2002 por medio de las contraprestaciones para el plan Jefes y Jefas de Hogar (3). A nivel familiar, la mujer es el soporte económico principal, y se dedica a la artesanía, comercio de granos y comidas elaboradas, así como a las tareas del hogar (6).

El subsuelo andino contiene minerales como el azufre, plata, zinc, plomo, estaño y cobre. La explotación de estos recursos afecta la ecología y la salud indígena, a la vez que genera escasos puestos de trabajo; por lo que se convierte en una amenaza para los Kolla (2).

El sincretismo religioso y cultural no ha significado la desaparición de la cultura Andina, que se expresa en las comidas, la modalidad de cultivo de las tierras, la música y la identidad social.

Vivienda típica

Habitualmente los Kolla habitan en casas de adobe (barro) con techos de paja en las zonas rurales y comunidades más aisladas. No existen sistemas de cloaca; y en algunos casos las viviendas no cuentan con energía eléctrica ni agua potable de red. En los pueblos más cercanos a las rutas, las viviendas se construyen con ladrillo o cemento y hay mejor acceso a servicios.

A.2. Situación sanitaria

En base a datos del año 2008, se exploraron los departamentos donde más del 60% de la población es indígena, y se observó que mientras la tasa de mortalidad infantil (TMI) del país era de 12.5‰, y las de Salta y Jujuy de 14.0‰; los departamentos con predominio Kolla como Molinos y Rinconada, llegaron a tasas de 51.3 y 66.7‰, es decir que 1 de cada 19 niños nacidos en Molinos, y 1 de cada 15 niños nacidos en Rinconada, no tiene posibilidad de superar su primer año de vida (Ver Tabla 1).

Estudios realizados por el Grupo de nutrición Comunitaria y Estrés Oxidativo de la Universidad de Islas Baleares encontraron que los mayores problemas nutricionales de la población pediátrica son el retardo crónico del crecimiento (10.7 en niños y 12.4% en adolescentes) y la obesidad (8.2 en niños y 3.5% en adolescentes). En los adultos se encontraron altas prevalencias de sobrepeso (32.3) y obesidad (18.3%), especialmente en aquellos con mejores posiciones socioeconómicas relativas, sugiriendo la coexistencia de problemas nutricionales por déficit y por exceso (7).

A.3. Aproximación al Índice de Desarrollo Humano en las comunidades Kolla

El analfabetismo en mayores de 10 años alcanzó a 23% en el 2009 (8); traduciéndose en pobreza y desigualdad a largo plazo, que se agudiza entre los indígenas entre quienes el 58.5% nunca concurrió a la escuela o no terminó el nivel primario, mientras que entre los no-indígenas esta tasa es de 27.5% (9). El Producto Interno Bruto estimado en 1200 USD anuales per cápita. En base a estos datos se puede estimar un IDH de 0,56 con el que las zona kolla ocuparía el puesto 137 en el ranking internacional junto a países como Swaziland en África y Pakistán (frente a un IDH de 0.86 y puesto 49 de Argentina) (Ver Tabla 2). Asimismo estos niveles de desarrollo son comparables a los del vecino departamento boliviano de Potosí (IDH=0.52 para el año 2008); confirmando la similar situación socioeconómica de la Zona Andina.

A.4. Principales problemas que enfrentan los Kolla

El turismo a gran escala modificó las estructuras sociales, culturales y políticas locales, a la vez que las comunidades no tienen acceso económico para esta actividad, por ejemplo en la Quebrada de Humahuaca recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por otra parte, la minería deja graves secuelas en las comunidades. En el pueblo central de la Puna, Abra Pampa, la empresa Metal Huasi abandonó 10.000 toneladas de residuos que contaminaron la tierra, el agua y el aire durante 25 años. En 2007, la Universidad Nacional de Jujuy reveló que el 81% de los niños de este pueblo muestra altas concentraciones de plomo en la sangre, con efectos en su crecimiento, daños neuromadurativos que afectan el coeficiente intelectual, y anemia.

A.5. Fotografías de la Etnia Kolla


B. Las Comunidades WICHí

A 1943 km de la Capital del país habitan los Wichí, en la zona del “Gran Chaco”, catalogada como el segundo ecosistema de importancia en Latinoamérica, después de la Amazonía, y que se extiende en la parte oriental del NOA. El Chaco consiste en una gran llanura con escasa pendiente, de clima cálido-húmedo en su porción oriental; y cálido-seco en la occidental. Se extiende en Argentina, Bolivia y Paraguay (10).

El asentamiento de los Wichí en este territorio data desde hace 12.000 años de acuerdo a las evidencias arqueológicas; pero se los registra en la historia argentina recién a partir de los 80´, cuando el estado decide ocupar la frontera norte colocando a los indígenas fuera de ésta, o reclutándolos como mano de obra para los ingenios azucareros de la región. Mientras tanto, poblaciones criollas (mestizas) se asentaron en la zona desarrollando la ganadería que modificaría extremadamente el medio ambiente al reducir la diversidad de frutos y fauna silvestre; fundamentales fuentes alimentarias de los Wichí. Paralelamente, se establecieron misiones anglicanas entre 1920-1930; y en la década de los 70 se inició la explotación forestal (2). A pesar de este proceso de desarrollo, los Wichí constituyen la población mas pobre del país (10).

B.1. Organización económica y social

Los Wichí se organizan en pequeñas comunidades de 50 a 500 personas, en su mayoría asentados a lo largo de los ríos Pilcomayo y Bermejo (3). Las comunidades son dispersas y el acceso a ellas representa grandes dificultades por las largas distancias y el mal estado de los caminos, que no tienen pavimento. Cada comunidad tiene un cacique a su cabeza, y cuentan con un número variable de familias con un promedio de 10 hijos (11).

Su peculiar economía se basa en los principios de no-acumulación y distribución comunitaria de bienes, lo que implica que priman las situaciones de igualdad entre individuos y familias. Su “cultura de lo mínimo” parte del respeto a la naturaleza y del concepto de que el medio es lo dado y no es necesario su transformación, por lo cual la producción no es importante para estas comunidades; y el consumo es generalmente austero. Los alimentos que se obtienen mediante la pesca, caza o recolección son distribuidos entre las familias, y esa capacidad de distribuir sustenta el prestigio social, mientras que la no distribución de bienes implica el aislamiento social absoluto (10).

Tradicionalmente vivían de la caza, la pesca y el cultivo de alimentos en pequeños huertos. La desertificación de las tierras a causa de la ganadería provoca períodos de hambre e inanición a los Wichí, haciéndolos depender mucho más de empleos ocasionales para sobrevivir (11). Las ocupaciones más frecuentes son de cosecheros en las fincas criollas, peones en ingenios de azúcar o algodón, o trabajadores golondrina en otras provincias. Sin embargo, la falta de trabajo es generalizada (2).

La mujer es la encargada de la recolección de frutos silvestres, de administrar los escasos recursos que su compañero acerca al hogar, y de confeccionar artesanías de fibra de chaguar que son intercambiadas por alimentos farináceos, azúcar, yerba mate ó grasa (6). Los hombres realizan la caza, la pesca y artesanías en maderas duras o alfarería.

Las pautas culturales tradicionales y la lengua indígena están aún vigentes. Hasta un 35% de los niños y madres jóvenes son monolingües. Sin embargo, en los últimos años se ha acentuado un acelerado proceso de incorporación a la sociedad global sin previsión ni planificación (2).

Vivienda típica

La vivienda aborigen Wichí suele ser un refugio primitivo de 15 a 20 m2, sin servicios sanitarios ni de agua potable, sobre piso de tierra. Consiste en una choza adobada con techo y paredes de ramas entretejidas y barro (12). Son serias las carencias de infraestructura vial, transporte, comunicación y cobertura médica (2).

B.2. Situación sanitaria

Los antecedentes del año 2004 con respecto a la mortalidad infantil en Salta, indican que alcanzó tasas de 43.1 a 52.6‰ en indígenas y desde 26.8 a 30.3‰ en niños no-indígenas (9). En base a la exploración de datos del 2008, se observó que Santa Victoria, departamento de principal asentamiento Wichí alcanzó una TMI de 31.8‰, duplicando la tasa provincial de 14.4‰ (Ver Tabla 1).

Entre las enfermedades más comunes se encuentran el Mal de Chagas, la Tuberculosis y la parasitosis. Sin embargo, no se cuenta con información sanitaria desagregada por etnia, ni estudios específicos en profundidad (2).

Ligado a la explotación minera en Bolivia, los indígenas argentinos de la rivera del Río Pilcomayo muestran altas concentraciones de metales pesados residuales, como plomo y arsénico (13).

B.3. Aproximaciones al Indice de Desarrollo Humano

La expectativa de vida de los Wichí se sitúa en los 50 años debido a la desnutrición, pobreza extrema, insuficiente asistencia sanitaria básica (los hospitales se encuentran a grandes distancias de las comunidades) y la escasez de medicamentos (11). A nivel de los departamentos de predominio Wichí, el 35,1% de la población declara no saber leer (12), mientras que organismos no gubernamentales estiman que el analfabetismo alcanza 50%. La deserción escolar se produce a consecuencia de la carencia de los recursos más elementales, así como por las migraciones estacionales en que la familia entera se moviliza (11). En cuanto al producto interno bruto, se estima que el mismo es muy bajo, dado que es poco frecuente que los Wichí tengan trabajo estable, y se desempeñan en trabajos ocasionales con los que obtienen ingresos de 200 a 300 pesos argentinos mensuales (alrededor de U$D 75 a 100).

Dada esta situación, se puede estimar que el IDH en las comunidades Wichí alcanza a 0.44; la mitad que el IDH nacional; lo que las colocaría en el puesto 170 del ranking internacional; con un nivel de desarrollo comparable al de Ruanda y Gambia en el África Subsahariana, ó al de Haití en Latinoamérica (ver Tabla 2). Al compararlos con el departamento boliviano de Potosí, es notorio que los Wichí presentan aún menores avances en su desarrollo (IDH de Potosí, 2008=0.52).

B.4. Principales problemas que enfrentan los Wichí

· En marzo de 2006 hubo graves inundaciones, aceleradas por la deforestación, provocando la disminución de la vida animal y la diversidad vegetal en el monte (11).

· Insuficiencia de los servicios del estado (educativos y de salud): asistencia médica deficiente o nula, y difultades de los niños monolingües para su adaptación a la escuela (2).

· Desplazamientos forzados y pérdida de tierras relacionados al avance de la frontera agrícola para monocultivo de Soja, la explotación petrolera y forestal. Se calcula que desde 1988 hasta el 2009 se deforestaron aproximadamente 2,3 millones de hectáreas en la zona (14).

B.5. Fotografías de la Etnia Wichí


C. LOS GUARANÍ

Los Guaraní son de origen Amazónico; y se ubican en comunidades a 1665 km de Buenos Aires, al oeste del Gran Chaco. Descienden de Brasil, donde constituyen el pueblo indígena predominante; y en Argentina son el grupo de asentamiento más reciente (a fines de siglo XIX) (15).

En Salta y Jujuy habitan la Selva de Yungas o Selva de Pedemontana. Históricamente llegaron a ocupar 350.000 km2 de bosque; pero actualmente se ven hacinados en pequeñas parcelas, rodeadas de haciendas de ganado y cultivo de soja y azúcar (15). Como en el caso de los Kolla, las fronteras representan para los Guaraníes una continuidad de sus vínculos comunales y de parentesco con Bolivia y Paraguay, país último de donde huyeron en la Guerra del Chaco.

Las comunidades se ubican en zonas periféricas y rurales, sin integrarse a las sociedades dominantes, y formando parte de los sectores más marginados y empobrecidos de la zona (8).

C.1. Organización económica y social

Los Guaraní habitan comunidades rurales, urbanas o periurbanas, generalmente en terrenos fiscales. En la zona chaco-salteña constituyen comunidades líderes por su sólida organización socioeconómica y su fuerte identidad cultural. Asimismo, gozan de un nivel más alto de alfabetización que las otras etnias (2).

El 90% de los adultos trabaja como peón en ingenios, fincas, y aserraderos. Unos pocos trabajan para petroleras, empresas viales, hidroeléctricas, o en los municipios. Además del trabajo asalariado cultivan huertas familiares cuyos excedentes comercializan en centros urbanos. A la vez, mantienen sus costumbres de cazadores, pescadores y artesanos.

En su mayoría dejaron de hablar su lengua, si bien hay enclaves en donde aún se mantiene vigente (16).

Vivienda típica

Consiste en ambientes únicos ó dos ambientes donde convive la familia extendida. Las paredes son de palo, los techos de paja y caña, a dos aguas. En general carecen de puertas y ventanas; y las viviendas se disponen alrededor de un patio común en el que se desarrollan actividades cotidianas y reuniones.

No tienen servicios de cloacas, y si bien cuentan con luz eléctrica, por el costo no todos disponen de ella. Las casas tienen pisos de tierra; y cuentan con grifos comunales de agua corriente, pero no potable.

C.2. Situación sanitaria

De acuerdo a datos del 2008, los departamentos donde habitan los Guaraní muestran datos menos alarmantes que el de las etnias Kolla y Wichí. Ledesma y Orán alcanzan TMI de 14.4 y 14.8‰, superando sólo en 0.4 puntos a las tasas provinciales (Ver Tabla 1). Sin embargo, los Guaraní representan minoría en estas áreas, por lo cual los niveles de mortalidad no indicarían en forma directa su situación sanitaria particular. Mientras, los organismos de salud estatales de la zona, señalan que la desnutrición afecta principalmente a los niños de 2 a 5 años; y que la mayoría de casos ocurren en niños indígenas.

Las enfermedades más comunes son infecciones respiratorias agudas, diarreas, hepatitis, parasitosis, y paludismo. En general toda la población recibe atención médica, aunque en el caso rural es menor que en el urbano y existe la práctica de combinar atención medica con medicina tradicional. No existen datos desagregados por etnia ni estudios en profundidad de las condiciones alimentarias nutricionales de la etnia Guaraní.

C.3. Aproximación al IDH en los Guaraní

El IDH para estas comunidades se estimó en base a una esperanza de vida de 50 años, y una tasa de analfabetismo de 10.5% en mayores de 10 años para el año 2009 (8). El Producto Interno Bruto per cápita se puede definir en niveles bajos, dado que el 70.3% de los habitantes de Orán viven por debajo de la línea de pobreza (no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias y otras necesidades básicas), y el 42,5% es indigente (no alcanza a cubrir ni siquiera sus necesidades alimentarias).

Dadas estas condiciones, el IDH estimado para los Guaraní es de 0.58, colocándolos en el puesto 139 del ranking mundial, a niveles comparables a los de países como República del Congo en África y Camboya en Asia; y también a los niveles de desarrollo humano del vecino departamento Boliviano de Potosí (IDH=0.52) (Ver Tabla 2).

C.4. Principales problemas que enfrentan los Guaraní

La situación sanitaria es precaria y constituyen el grupo más pobre en su zona. Habitan tierras fiscales, y en algunos casos, deben abonar alquileres en terrenos privados para autosubsistir, por lo que la tenencia de tierras se considera muy precaria.

La actividad petrolera amenaza con la biodiversidad de la Selva de Yungas y Pedemonte Andino donde habitan los Ava-guaraní.

C.5. Fotografías de la etnia Guaraní


Tabla 1. Tasa de Mortalidad Infantil de Argentina, Ciudad de Buenos Aires y los departamentos de mayor presencia indígena en las provincias de Salta y Jujuy (2008)

Región Geográfica (País/Provincia / Departamento)

Tasa de Mortalidad Infantil

(por mil nacidos vivos)

País

12,5

Ciudad de Buenos Aires

7,7

Provincia de Jujuy

14

Departamentos con más de 60% indígena

Etnia Kolla

Rinconada

66,7

Santa Catalina

41,1

Susques

28,8

Tilcara

35,4

Etnia Guaraní

Ledesma

14,4

Provincia de Salta

14,4

Departamentos con más de 60% indígena

Etnia Kolla

Iruya

33,3

Los Andes

44,7

Molinos

51,3

Etnia Guaraní

Orán

14,8

Etnia Wichí

Santa Victoria

31,8

Fuente: Elaboración propia en base a estadísticas de la Dirección de Estadística e Información de Salud (Ministerio de Salud, IDES, 2008).

Tabla 2. Estimación del IDH en Comunidades Kolla, Guaraní y Wichí del Noroeste Argentino (Año 2008/09)

Componente de Desarrollo Humano

Etnia

Kolla

Guaraní

Wichí

Esperanza de vida (años)

54

55

50

Índice de Esperanza de vida

0.48

0.50

0.42

Tasa de Alfabetización (%)

77.0

89.5

50.0

Tasa de Matriculación (%)

80.0

90.0

70.0

Indice de Educación

0.78

0.90

0.57

Producto Interno Bruto Anual per cápita (U$D)

1200

800

800

Indice del Producto Interno Bruto

0.41

0.35

0.35

Indice de Desarrollo Humano

0.56

0.58

0.44

Nota: En base al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2009 se emplearon los siguientes Valores mínimos y máximos: IEV 25 a 85 años; IE 0 a 100% para cada componente de educación; IPIB de 100 a 40.000 USD anuales per cápita; y se aplicaron las Fórmulas:

Indice de Esperanza de Vida (IEV)= esperanza de vida real - 25

85 – 25

Indice de Alfabetización (IA) = alfabetización real – 0

100 – 0

Indice de Matriculación (IM) = matriculación real – 0

100 – 0

Indice de Educación (IE) = 2/3 (IA) + 1/3 (IM)

Indice de PIB = log (PIB real) – log (100)

log (40.000) – log (100)

Indice de Desarrollo Humano (IDH) = 1/3 (IEV) + 1/3 (IE) + 1/3 (IPIB)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Pérez-de-Arévaloi LF, Torinoii EM. Argentina y Bolivia (Siglo XIX). En: Boleda M, Mercado-Herrera MC, (Compiladores). Seminario sobre Población y Sociedad en América Latina, 2000. Asociación Argentino-Chilena de Estudios Históricos e Integración Cultural. Grupo de Estudios Socio-demográficos; Salta, República Argentina; 2000. p. 11-23.

2. Golluscio LA (2008).Los pueblos indígenas que viven en Argentina. Informe de Actualización 2002. 1a ed. Buenos Aires: PROINDER (Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios). Ministerio de Economía y Producción. Buenos Aires, Argentina.

3. Cervera-Novo JP (2010). La Cuestión Indígena en la Argentina, un Estudio de Actualización. Buenos Aires: PROINDER. Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

4. Martorell-de-Laconi S (2001). Relación del español del N.O.A. con el español andino. Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy (16):103-115.

5. Bologna E. (2007).Capítulo 8. Jujuy: movilidad ancestral, tierra de paso y vínculos estables. En: Domenach H, Celton D, Arze H, Hamelin P (Editores). Movilidad y Procesos Migratorios en el Espacio de Frontera Argentino Boliviana. Córdoba, Argentina. Editorial CEA. Unidad Ejecutora del CONICET; p. 175-214.

6. Informe Nacional: Situación de la Mujer en la República Argentina. Buenos Aires; Setiembre de 1994.

7. Romaguera D, Samman N, Farfán N, Lobo M, Pons A, Mari JAT (2007). Nutritional status of the Andean population of Puna and Quebrada of Humahuaca, Jujuy, Argentina. Public Health Nutrition 11 (6):606–615.

8. Morales-Peña C (2009).Diálogos sobre salud en idiomas aborígenes. 1º ed. Buenos Aires: Organización Panamericana de la Salud.

9. Cid JC, Paz JA. Pobreza, educación y discriminación. Los aborígenes en Salta (Argentina). Documentos de Trabajo del IELDE. Universidad Nacional de Salta. Salta, República Argentina; 2004.

10. Van-Dam C (2000). Condiciones para un uso sostenible: el caso del Chaguar (Bromelia hieronymi) en una comunidad Wichí del chaco argentino. En: Taller Internacional sobre Uso Sustentable de los Recursos Naturales. Organizado por UICN y Noragric.; 29 al 31 de Marzo de 2000; Noruega: THEOMAI. Red de estudios sobre sociedad, naturaleza y desarrollo; 2000. p. 1-30.

11. Survival-International (2010). Los Wichí. Acceso (26 de Junio de 2010): http:// www.survival.es.

12. Secretaría de Minería de la Nación. Caracterización Histórica y Social del Pueblo Wichi. Buenos Aires, Argentina; 2010.

13. Montenegro RA, Stephens C (2006). Indigenous health in Latin America and the Caribbean. Lancet (367):1859–1869.

14. WRM (2009). Argentina: mujeres Wichí y Guaraní denuncian la tala de la soja. Boletin del Movimiento Mundial por los bosques Tropicales (WRM) (145).

15. Survival-International (2010). Los guaraní. Acceso (26 de Junio de 201h0): http:// www.survival.es.

16. Yacî-Vera C. Los Tupí Guaraní. Portal de bioética. Acceso (20 de Junio de 2010): http://www.prodiversitas.bioetica.org